Muchas personas no fracasan por falta de capacidad. Fracasan por caer —sin darse cuenta— en la trampa del todo o nada.
Si no pueden hacer una hora de ejercicio, no hacen nada.
Si no pueden comer “perfecto”, tiran la toalla.
Si no tienen ganas, esperan a que aparezca una motivación mágica… que quizá nunca llegue.
Y así, sin dramas, se va apagando algo importante: la continuidad. La mentalidad del todo o nada sabotea el avance porque anula el valor de lo pequeño. Es como si tu mente dijera: “Si no es completo, no cuenta”. Pero la vida real no funciona así.
El problema no es lo que haces. Es lo que decides que significa.
Cuando haces “poco”, tu mente puede traducirlo como:
- “No me lo estoy tomando en serio”
- “Esto no sirve”
- “Ya lo haré cuando pueda hacerlo bien”
Y esa interpretación es la que te frena. Porque la pregunta no es “¿Puedo hacerlo perfecto?”. La pregunta es: ¿qué versión mínima de esto puedo hacer hoy sin abandonar?
Hacer poco, con constancia, es más poderoso que hacerlo todo de golpe
El cambio real no empieza cuando lo haces todo. Empieza cuando comprendes esto: hacer poco, pero hacerlo con constancia, es mil veces más poderoso que hacerlo todo de golpe y una sola vez. No necesitas una hora de ejercicio: necesitas no romper el vínculo contigo. No necesitas una semana perfecta: necesitas volver al camino sin castigarte. No necesitas motivación mágica: necesitas un paso pequeño que encienda el siguiente.
Microacción (3 minutos): “La versión mínima”
Hoy te propongo un ejercicio muy simple para desactivar el todo o nada.
Paso 1: elige una cosa que estás posponiendo por no poder hacerla “bien” (ejercicio, alimentación, orden, estudio, descanso, un email, una conversación pendiente…).
Paso 2: escribe tu versión mínima para hoy (2–5 minutos).
Ejemplos:
- ejercicio: 10 sentadillas + 10 flexiones apoyado + 1 minuto de estiramientos
- alimentación: añadir una fruta / un vaso de agua antes de comer
- orden: 5 minutos de “recoger solo una zona”
- descanso: apagar pantallas 10 minutos antes
- tarea pendiente: abrir el documento y escribir 3 líneas
Paso 3: completa esta frase:
“Hoy no lo hago perfecto. Lo hago suficiente para no abandonar.”
Y ya está. Eso es una pequeña victoria.
Para cerrar (sin épica, con verdad)
El todo o nada te exige un “día ideal” para empezar. Las pequeñas victorias te enseñan a avanzar con el día real que tienes. Hoy, aunque sea poco: hazlo.
Y mañana, repites.

El poder de las pequeñas victorias
Un mapa práctico para sostener tu bienestar con pasos pequeños y realistas.



